DECLARACIÓN DE ARTISTA
Cada obra comienza propiciando un encuentro.
Reúno materias, objetos y presencias que llegan con una historia propia: una roca sedimentaria, un fragmento de adobe, una raíz, una pieza de cerámica, un objeto encontrado, un poema. Cada uno conserva una memoria, un ritmo y una manera de permanecer en el mundo.
Me doy el tiempo para acercarlos, leerlos y escuchar las relaciones que pueden surgir entre ellos. Ese momento constituye el inicio de mi trabajo. No sigo un recorrido predeterminado; acompaño un proceso donde la materia también participa y donde las relaciones aparecen poco a poco, con su propio tiempo.
La escultura es el lugar donde acompaño ese encuentro.
Con frecuencia, mientras trabajo, descubro imágenes que no había previsto. Surgen del diálogo entre las presencias, como si la obra revelara un conocimiento que solo pudiera hacerse visible durante el acto de crear. Esos hallazgos transforman mi manera de comprender la materia y también mi manera de habitar el mundo.
Llamo geopoética a esa conversación permanente con la Tierra. En ella confluyen la geología, la literatura y la filosofía como formas de ampliar mi capacidad de escucha y de imaginar relaciones entre la materia, la memoria, el cuerpo y el territorio.
Cada material conserva una potencia. Cada objeto llega con una historia. Al encontrarse, esas presencias pueden dar lugar a formas que ninguno de sus elementos contenía por separado. Me interesa acompañar la aparición de esos híbridos, porque en ellos percibo la posibilidad de materializar relaciones que todavía no habían encontrado una imagen.
La obra permanece abierta. Cada encuentro con ella prolonga la conversación y permite que nuevas resonancias aparezcan desde la experiencia de quien la recorre, la contempla o la habita. El sentido continúa transformándose más allá del taller.
Proyectos como Reloj Geológico (4600 m.a.) y Oikos, la casa común forman parte de esta misma búsqueda. Son espacios donde la práctica artística se expande hacia otras formas de investigación, aprendizaje y experiencia compartida.
Continúo reuniendo materias, objetos y presencias porque intuyo que aún existen relaciones esperando el encuentro que les permita hacerse presentes. Mi trabajo consiste en cuidar ese instante, permanecer disponible y acompañar la forma que, con el tiempo, decide aparecer.